Todos, en mayor o menor medida, tenemos la experiencia de sentarnos
por primera vez ante un escritorio y, de manera instintiva, percibir
las sensaciones que nos transmite. Y es que no todos los escritorios
son iguales, ya que en función de las características de los mismos se
nos hará más o menos llevadera y hasta gozosa, la experiencia de la
concentración, el estudio o el trabajo. Suelen ser los de madera
aquellos estudios que más se prestan al silencio y a la creación de un
ambiente de relajación que nos adentre en una dimensión más cercana a
nuestras consideraciones mentales.

No en vano, es la madera un elemento relacionado con la firmeza y con
el esfuerzo, pero también con la paciencia y la tranquilidad. En
cuanto al tipo de madera, es recomendable decantarse por una que
destaque por su dureza y por su durabilidad. Así, los tipos de madera
más comunes cuando hablamos de escritorios son la de roble, la de
castaño, la de teca o la de pino. No podemos olvidar que sobre la
superficie de este tipo de piezas vamos a depositar pc’s, portátiles,
libros, material electrónico, etc.

Además, procurando que la estructura sea firme, evitaremos los
temblores ante un movimiento brusco o inesperado. Los escritorios
suelen ser rectangulares, aunque cada vez más se suelen encontrar
esquineros. En cualquier caso, deben ser lo bastante grandes como para
que podamos estar cómodos con el material que solemos utilizar, bien
sea en nuestro trabajo, estudio o hobbie.

Así, el material (portátil, libros, apuntes, etc…), ha de poder
estar ordenado a simple vista, evitando el amontonamiento. Un mínimo
de un metro será lo recomendable. Por otra parte, la profundidad suele
ser de unos 60 centímetros, aunque esto es muy variable ya que, para
nuestra desgracia, no siempre disponemos del espacio suficiente en
nuestras casas. En cualquier caso, un lugar espacioso y cómodo, en el
que no se esté apretado con el resto de muebles y espacios de la casa,
facilitará un ambiente de estudio y concentración.

Es importante, asimismo, que contemos con una silla regulable o que,
en cualquier caso, esta esté adaptada a nuestro tamaño. Se trata de
que podamos llegar, cómodamente, al conjunto de nuestra mesa de
escritorio. Asimismo, es importante que, junto al teclado del
ordenador, podamos también alcanzar el material necesario restante.
Los cajones pueden ser útiles para el almacenamiento de material,
aunque pueden ser algo incómodos a la hora de movernos, ya que,
habitualmente, reducen el espacio para nuestro cuerpo.

En cualquier caso, se trata de tener nuestro material y documentos “a
mano”, el lugar del cual, no suelen ser los cajones. Por último, el
uso de caballetes se ha puesto en boga recientemente. En mi opinión,
los caballetes, al igual que los cajones, reducen el espacio y la
comodidad de nuestras piernas y, a menudo, se suelen llevar los golpes
ante movimientos naturales como levantarse o sentarse.

Por tanto, su uso dependerá, como otras cuestiones, de nuestra
disponibilidad de espacio, y del tamaño de nuestra superficie
rectangular. En cualquier caso, recuerde que lo principal es su
comodidad y sobre todo, aquellas sensaciones que se despierten cuando
esté sentado frente a su escritorio. Que sea entonces cuando se
pregunte si ese estado le predispone a la concentración, a la
relajación y al silencio o si, por el contrario, la incomodidad o la
falta de espacio se lo impide.

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